sábado, 30 de abril de 2016

El mándala es un circulo, es el universo,representa el ser humano



Hace muchísimo tiempo existió algo desprovisto de nombre, al verlo Brahma hizo que lo agarraron comprimiéndolo contra el suelo y lo llamó  Vastupurusha Mándala.      Antiguo Texto Hindú

Un Mandala es un círculo, es la forma perfecta, y por ello representa el símbolo del cosmos y de la eternidad, la creación, el mundo, el Dios, el ser humano, y la vida.
Científicamente se ha comprobado que el diseño de un Mandala  tiene determinadas características que estimulan el hemisferio cerebral derecho, activando las endorfinas que son las sustancias que le indican al cuerpo sensaciones de bienestar y placer por ello el cuerpo todo se beneficia con la realización de este tipo de actividad.
Apenas existe alguna cultura donde la meditación no haya tenido acceso a la religión. Todas las técnicas de meditación sirven para alcanzar una profunda relajación física y espiritual.
A través de la meditación se aumenta la capacidad de percepción de todo aquello que está más allá de lo tangible, de lo meramente visible.

LA MEDITACIÓN COMO FUENTE DE ENERGÍA

Podríamos decir que todo posee las formas del círculo.
Desde el sol, la luna, los planetas hasta en la naturaleza, los árboles, las flores, etc. todos siguen una línea circular.
Todo lo que nos rodea tiene  forma de círculo
 Caminar, danzar, observar, o dibujar Mandalas puede ayudar a curar la fragmentación psíquica y espiritual, también nos ayuda a manifestar nuestra energía creativa y a reconectarnos con nuestro Ser.
Cuando nosotros trabajamos con los mándalas, es decir, si los dibujamos, si los pintamos, si caminamos sobre ellos. esto puede sentirse como un viaje hacia nuestro interior, iluminando zonas del camino que habían permanecido obscuras permitiendo que brote la sabiduría de nuestro inconsciente.
Como iconos sagrados del budismo, pretenden recordar al espectador de la santidad del Universo y del potencial espiritual del ser humano.

En el mundo tibetano, los Mandalas se usan para decorar y santificar templos y hogares; en ritos de iniciación para monjes y gobernantes; y como el foco de visualización del clero y de adoración por los feligreses, así como para fines funerarios, acompañando al cuerpo del difunto durante la cremación.
Los mándalas pueden presentarse en una variedad de materiales a través de diversas técnicas artísticas. Pueden elaborarse con piedras semipreciosas trituradas, pétalos de flores, arroz, piedra pulverizada (mármol, etcétera), papel, textil, hilo, mantequilla y arena pintada. La tradición establece las formas, tamaños y colores de este arte. Los más conocidos por el mundo occidental son los mándalas coloridas del Tibet y los mándalas de arena, elaboradas por monjes tibetanos.
 La construcción de un mándala de este tipo lleva varios días y una vez terminada se destruye, para demostrar la evanescencia de la vida.


Fuentes: www.rutasdelalma.com
             www.muyinteresante.es