Hace muchísimo tiempo existió algo
desprovisto de nombre, al verlo Brahma hizo que lo agarraron
comprimiéndolo contra el suelo y lo llamó Vastupurusha Mándala.
Antiguo Texto Hindú
Un Mandala es un círculo, es la forma perfecta, y por ello representa el símbolo
del cosmos y de la eternidad, la creación, el mundo, el Dios, el ser
humano, y la vida.
Científicamente
se ha comprobado que el diseño de un Mandala tiene determinadas características que estimulan el hemisferio cerebral
derecho, activando las
endorfinas que son las sustancias que le indican al cuerpo
sensaciones de bienestar y placer por ello el cuerpo todo se beneficia con la
realización de este tipo de actividad.
Apenas existe alguna cultura donde la
meditación no haya tenido acceso a la religión. Todas las técnicas de
meditación sirven para alcanzar una profunda relajación física y espiritual.
A través de la meditación se aumenta
la capacidad de percepción de todo aquello que está más allá de lo tangible, de
lo meramente visible.
LA
MEDITACIÓN COMO FUENTE DE ENERGÍA
Podríamos decir que todo posee las formas
del círculo.
Desde el sol, la luna, los planetas hasta
en la naturaleza, los árboles, las flores, etc. todos siguen una línea
circular.
Todo lo que nos rodea tiene forma de círculo
Caminar, danzar, observar, o dibujar Mandalas puede ayudar a curar la fragmentación psíquica y
espiritual, también nos ayuda a manifestar nuestra energía creativa y a
reconectarnos con nuestro Ser.
Cuando nosotros trabajamos con los
mándalas, es decir, si los dibujamos, si los pintamos, si caminamos sobre
ellos. esto puede sentirse como un viaje hacia nuestro interior, iluminando
zonas del camino que habían permanecido obscuras permitiendo que brote la
sabiduría de nuestro inconsciente.
Como iconos sagrados del budismo,
pretenden recordar al espectador de la santidad del Universo y
del potencial espiritual del ser humano.
En el mundo tibetano, los Mandalas se usan para decorar y santificar templos y hogares; en ritos de
iniciación para monjes y gobernantes; y como el foco de visualización del clero
y de adoración por los feligreses, así como para fines funerarios, acompañando
al cuerpo del difunto durante la cremación.
Los mándalas pueden presentarse en una
variedad de materiales a través de diversas técnicas artísticas. Pueden
elaborarse con piedras semipreciosas trituradas, pétalos de flores, arroz,
piedra pulverizada (mármol, etcétera), papel, textil, hilo, mantequilla y arena
pintada. La tradición establece las formas, tamaños y colores de este arte. Los más conocidos por el mundo occidental son los
mándalas coloridas del Tibet y los mándalas de arena, elaboradas por monjes
tibetanos.
La
construcción de un mándala de este tipo lleva varios días y una vez terminada
se destruye, para demostrar la evanescencia de la vida.
Fuentes: www.rutasdelalma.com
www.muyinteresante.es

